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En 55 hectáreas de frondosa vegetación, kilómetros de arena blanca en la playa de Puerto Cayo en Manta

se encuentra ubicado el Hotel Las Tanusas. Una casa de vivos colores, con amplias ventanas y grandes vistas al mar da la bienvenida a un concepto hotelero distinto que además tiene un potencial inmobiliario para posibles compradores
Bernardo es un arquitecto de origen chileno que se confiesa amante del Ecuador, de sus playas y sus olas. Fue una casualidad, un encuentro fortuito con viejos amigos ecuatorianos que sucedió en New York, quienes a través de una conversación entretenida le comentaron sobre un paradisíaco terreno en la costa de Manabí. Se catapultó su imaginación y mentalmente diseñó una obra maestra que finalmente se materializó en Las Tanusas.
 
El proyecto inicial fue construir una casa grande en el terreno, bajo el concepto de vivienda de vacaciones para sus dueños. El objetivo era disfrutar de la vida en un ambiente único, con facilidad de acceso y cercanía a pequeñas poblaciones, en el que se pueda gozar de auténtica privacidad. Poco a poco se analizaron alternativas de negocio, básicamente por la enorme extensión del terreno, y nació la idea de un proyecto hotelero que incluye lotización de terrenos para construcción de casas.
 

¿Cómo se convirtió la casa en hotel boutique?
Era casi el paso obvio pues los dueños se dedican a la hotelería y el terreno en el que se planificó la casa tiene 55 hectáreas en la playa de Puerto Cayo, Manabí. Con esa extensión de tierra te lo piensas en serio. Una opción es mantenerlo como casa personal de vacaciones, y otra, convertirlo en un proyecto turístico que, a la vez que lo disfrutas, se vuelve rentable y sostenible.
 
¿Con que concepto se diseñó la casa?
Estudiamos mucho lo autóctono del sector. Partimos de la base de la riqueza del entorno, y de ese sabor que tienen las poblaciones en las playas. Considerando que un buen diseño arquitectónico busca armonizar la nueva obra con lo que la rodea, logramos un estilo que combina lo local con lo contemporáneo, considerando elementos de confort que incluyan todos los servicios necesarios.
 
¿En qué elementos se evidencia lo propio del sector?
Evidentemente las cosas están ahí por una razón específica y siempre hay un aprendizaje importante que surge del análisis de las construcciones que ya existen. Por ejemplo, levantamos las casas sobre pilotes para evitar el tema de humedad, utilizamos mucho bambú y colocamos doble cubiertas en los techos para permitir la ventilación. Cada elemento utilizado fue producto de una aproximación al lugar a través de recoger todos los materiales de uso local, sin alejarnos del enfoque en el ahorro de consumo energético, con respeto a la naturaleza y el medio ambiente.
 
¿Acostumbras a utilizar bambú en tus proyectos, como se observa en Las Tanusas?
El bambú tiene una fuerza especial que me gusta mucho. Si sabes manejarlo adecuadamente, respetando sus leyes, es un material muy versátil. En Chile no tenemos el tipo de bambú que tienen en Ecuador. El nuestro es pequeño y delgado, el ecuatoriano tiene tanto potencial que sorprende su poco uso. Lo considero un material genial, tiene una elasticidad estupenda, es muy fuerte y se puede hacer cosas muy bonitas con él. Por ejemplo, combinar con cemento o vidrio, utilizándolo como elemento decorativo para generar espacios acogedores.
 
¿Qué estilo arquitectónico tiene el hotel?
Algo minimalista pero muy contemporáneo. El concepto es de líneas claras, grandes espacios y enormes ventanas para poder aprovechar la vista privilegiada que se presenta desde varios ángulos. Aplicamos colores al estilo de Barragán porque, al estar en la playa, queríamos dar ese toque de alegría que combina maravillosamente con el verde potente y natural que tiene el entorno. Los pasamanos son de vidrio para no limitar la vista y mantener ininterrumpidamente la relación de los espacios interiores con el exterior.
 
¿La decoración?
Los diseños pintados en las paredes, los taburetes, los frentes de las puertas de los baños y otros espacios, fueron de la artista quiteña, Belén Mena. Los muebles son elaborados por manos ecuatorianas y cada detalle ha sido adquirido en este país, no hay razón de importar elementos cuando acá los hay de primera categoría.
 

¿Qué tipo de gastronomía se puede experimentar en el hotel?
Todo ese detalle está a cargo de Rodrigo Pacheco, chef ecuatoriano de reconocida trayectoria y merecido prestigio. Él es nuestro proveedor de materia prima y alimentos elaborados, además de que mantiene a parte de su staff en el hotel. Rodrigo Pacheco aplica un sistema francés para procesar los alimentos, garantizando su conservación en esta remota ubicación. Nuestros clientes se fascinan con la gastronomía que  ofrece el hotel.
 
¿Los empleados que trabajan en el hotel son gente de la zona?
Sí. Así fue desde la etapa de construcción y se mantiene hasta ahora que ya estamos en funcionamiento. Contratamos a gente del entorno para todas nuestras necesidades. Según estimamos, el 10% de la población de Puerto Cayo trabaja en el hotel.
 
¿Qué existe en los alrededores?
Está el pueblito donde viven los atuneros de Manta, es gente del lugar que aprecia mucho el aporte que representa la existencia de un hotel de estas características. Hacia el otro lado está el horizonte, pura playa y mar, sin nada que enturbie el nivel de relajamiento que la gente busca. Tengo entendido que en espacios algo más apartados se están planificando nuevos desarrollos turísticos.
 
 
Las Tanusas, paraíso de sol y mar
Por: Caridad Vela
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